Mas de una vez me he preguntado si aquello que vemos en las películas o leemos en ciertos libros será posible. El viaje en el tiempo ha sido, quizás, uno de los temas que mas apasionan a los lectores o a todo aquel que tiene un rato para dejar que su mente navegue en los mares de los disparates. Y puedo confesarles que no soy ajeno, que he intentado investigar (hasta donde mi conocimiento alcanza) si realmente esto es un mito, una fantasía o porque no, una de las tantas predicciones, que aunque suene redundante, el tiempo se encargará de demostrar o no.
Imagino que muchos podrán fantasear lo que implica el control del tiempo. Basta ajustarme a simples ejemplos que pueden dar una dimensión interesante al impacto que esto puede producir. Solo citar lo que produciría el hecho de retrasar el envejecimiento, el poder observar que efectos produce en el futuro una decisión actual y poder retractarse, corregir o mejorar las determinaciones que se toman. Decir que si dominamos el tiempo, para que este mundo se mantenga en un equilibrio que ha sido estudiado por las leyes de la física, también controlaremos el espacio permitiendonos recorrer grandes distancias en escasos segundos y quien sabe si eso no beneficiará con el ahorro de los combustibles o las energías alternativas que se utilicen.
Quizás podamos encender la mecha de nuestra imaginación e ir hilando ideas, esas que permiten, desde la ignorancia, vincular una cosa con la otra, generando desde el sin sentido una idea que puede parecer coherente.
Leer en Wikipedia acerca de viajar en el tiempo, sumado a charlas con un físico amigo que comenzó a hablarme de la teoría de las cuerdas y un sin numero de paradojas, sumado a la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein de la cual algunos se aventuran a decir que el viaje al futuro no es algo atribuido a la ciencia ficción, siempre y cuando se cumplan ciertas condiciones, entre ellas la de viajar a la velocidad de la luz, pero descartan la posibilidad de viajar al pasado dado que se crearían los llamados Universos Paralelos.
Llegué a este punto y dije “Basta!!”. Se apoderó de mi el deseo de tomar una de las cuerdas de la teoría y ceñirla a mi cuello para que todo se termine y dejar de pensar en cosas, que paradójicamente, no me llevan a ningún lado. Pero en el segundo de razón que pudo alcanzar mi mente, opté por no darle un final tan trágico a la teoría que un humilde habitante de la Tierra quería formular e intentar “Humanizar”.
De vez en cuando caen fichas en mi cabeza, aunque reconozco que la corrosión que va produciendo el tiempo lo va haciendo menos frecuente y alli se produjo el desafío, el lograr aquello que para todos parece imposible, pero lejos de las demostraciones matemáticas. Por eso te invito a que sigas mi razonamiento y compruebes que esto no es tan dificil y los resultados son bastante parecidos.
Toda teoría debe tener una o varias hipótesis, es decir, cosas que son conocidas, que han sido demostradas, que son fácilmente entendibles con solo citarlas. En nuestro caso, porque si sigues leyendo ya eres partícipe de la experiencia, nuestra vida forma parte de esa hipótesis, lo que hemos vivido (experiencia que le llaman), los lugares con sus diferentes mutaciones, las personas, el arte (en todas sus expresiones), en si, los recuerdos que atesoran distintos momentos de nuestra vida. La teoría continúa con una tesis, es decir aquello que queremos demostrar, que lleva intrinsicamente unido un motivo. Tu tesis y mi tesis es viajar al pasado motivados por el placer que lleva la satisfacción de controlar el tiempo.
Pues bien, es momento de demostrarlo.
Para que quede claro :
HIPOTESIS : Nuestra vida, nuestra experiencia, el conocimiento adquirido, lugares, arte, personas
TESIS : La satisfacción de viajar al pasado
DEMOSTRACION :
Puede que a esta altura esto parezca una estupidez, y quizás no estes tan lejos de la verdad, pero vale la pena, llegado a este punto acompáñame a demostrar que podemos lograrlo, con ciertas condiciones (como la de viajar al futuro), pero que no nos inhabilita a demostrar nuestra tesis.
Pongamos un mojón en el tiempo. ¿Te parece bien el día de hoy? ¿en este preciso momento?, pongamos el día, la fecha, la hora. Bien, ya puedes tildar que el primer paso de esta demostración, absolutamente necesaria, se ha cumplido.
Busquemos por ejemplo una pintura, una foto, un tema musical que recordemos, de aproximadamente 20 o 30 años atras. No me preguntes si la composición musical es melódica o bailable, si es en español o en inglés, solo escoge una canción y ponla a reproducir.
Acto seguido cierra tus ojos y te verás automáticamente transportado al momento asociado con la misma, aunque no lo creas has viajado en el tiempo!!!.
Entiendo tu desilusión, pensaste en algo mas científico, pero no puedes negar que esto, con sus limitaciones ha sido efectivo y cumple con la tesis, “Produce una satisfacción de revivir un hecho del pasado, ¡Has viajado en el tiempo!. Puedes decirme que quizas las sensaciones asociadas a ese tema musical no son placenteras, que te entristece el recuerdo, todas tus observaciones son válidas, pero no podrás negar que es una experiencia fascinante.
Todo es cuestión de encontrar “disparadores”, esos que encienden los recuerdos, los frescos y los empolvados en un rincón de nuestra memoria, los que delinean una sonrisa y los que nos hacen fruncir el entrecejo. Estos son los motores de nuestra máquina que nos transporta mas atras de la fecha que anotaste como primer punto de esta demostración.
Quizás este delirio te haya parecido que carece de todo fundamento científico y una verdadera perdida de tiempo y estarás en lo cierto, pero que en tu rostro se haya dibujado una sonrisa bien vale el tiempo invertido.

